Si hablamos de comunicación educativa en formación a distancia, aparece un escenario nuevo que es la distancia física que existe entre el profesor y el alumno, en un contexto donde el proceso de enseñanza-aprendizaje se puede llevar a cabo tanto en tiempo sincrónico como en diferido.
Esto obliga a establecer una dinámica de comunicación totalmente distinta respecto de la educación tradicional, eminentemente presencial, en el sentido de poner en práctica un conjunto de medios y recursos aplicados en forma sistemática, a fin de salvar la distancia y el aislamiento no sólo en el sentido físico, sino también sociocultural, económico y tecnológico en que se encuentran los estudiantes en relación con los centros de estudios. Lo anterior también hace necesario el establecimiento de nuevas prácticas y relaciones entre quienes participan en el acto comunicacional de enseñar y aprender lo que se traduce en un sistema de comunicación ad hoc que reemplaza el ambiente que se da en un contexto presencial donde los actores involucrados se relacionan “cara a cara”, previendo de alguna manera las necesidades que nuevo contexto plantea.